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A mi marido le encanta ver documentales y este fin de semana me tomé el tiempo de ver un documental que él me venía recomendando hace días: «The True Cost» del director Andrew Morgan.

Este documental trata sobre el verdadero costo del fast fashion. Es un documental que realmente impacta y produce dolor, dolor de ver cómo aún hoy existe esclavitud, dolor al ver cómo por culpa de una industria y por culpa de cómo consumimos la moda, millones de personas son explotadas, maltratadas e incluso mueren.

No podemos seguir consumiendo ropa, como si fuera un bien de consumo desechable, ya que esto tiene implicancias directas en la calidad de vida de millones de personas y en la contaminación de nuestro planeta;“hoy estamos maquilando más ropa, consumiendo más, usando más recursos y pagando menos que en cualquier otra época. Al mismo tiempo, hay unos estragos ambientales insostenibles y un récord de accidentes laborales en factorías”, resume el director.

Aquí algunos números que se presentan en el documental:

1.- Se estima que 1 de cada 6 personas del mundo, trabajan en alguna parte de la cadena de abastecimiento de la industria de la moda, esto lo hace el sector más dependiente de mano de obra en el mundo. De estas, aproximadamente 40 millones de personas trabajan en fábricas relacionadas a la industria de la moda. De estos 40 millones, 4 millones viven en Bangladés. Y 85% de estos trabajadores son mujeres que ganan menos de 3 dólares al día.

2.- Hoy en día compramos un 400% más de ropa que hace 20 años.

3.- En los años 60, Estados Unidos producía el 95 por ciento de la ropa que consumía. Hoy el 97 por ciento se encarga a países en desarrollo, como Bangladés, Camboya, Vietnam y Brasil.

4.- La moda es la segunda industria que más contamina en el mundo, dónde la industria del petróleo ocupa el primer lugar.

5.- 250 mil productores de algodón en la India se han suicidado en los últimos quince años por endeudarse para adquirir semillas de algodón genéticamente modificada.

6.- El 90% de la ropa donada a tiendas de segunda mano termina en vertederos de países en desarrollo.

Y así muchos más…

Si tienen Netflix, lo pueden ver ahí. Sino, lo pueden comprar en esta dirección.

Ahora, la idea es que con esta información levantada y mostrada, seamos capaces de reaccionar y de producir poco a poco cambios. Cambiar nuestra forma de consumir la moda. Preguntarnos, ¿quién hizo mi ropa? ¿donde se hizo mi ropa?¿Bajo qué condiciones de trabajo?

Con esto no digo que tomemos nuestro closet y lo tiremos a la basura, pero si creo, que uno a uno, con pequeñas acciones, podemos hacer una diferencia. Humildemente, se me ocurren algunas ideas:

1.- Dejar de comprar ropa, sólo por el motivo de que está barata, o para usarla sólo una vez.

2.- Privilegiar el diseño y producción local, materiales orgánicos y empresas que participan de comercio justo

3.- Darle una vida útil mayor a nuestras prendas, no son de una temporada, si las cuidamos pueden durar mucho, incluso podemos reciclarlas, hacerles modificaciones y dejarlas como una nueva prenda! esto nos lleva a un punto muy importante….

4.- No nos dejemos influenciar tan fuertemente por cada nueva temporada (que en algunas tiendas significa productos nuevos CADA SEMANA), es cierto que como personas sentimos que el cómo nos vestimos nos define, es cómo queremos mostrarnos al resto, lo que queremos «representar», pero no olviden, que lo esencial es invisible a los ojos.

5.- Tratemos en la medida de lo posible, hacernos algunas cosas o mandarlas a hacer….Esto puede ser más difícil, lo se, nos falta tiempo a todos….Pero me he dado cuenta, que muchas personas cuentan con alguna máquina de coser, o tienen de su mamá o una tía. Hay muchas prendas fáciles que podemos hacer en nuestra casa, hoy en día hay revistas, patrones gratis en internet. En vez de pasar una tarde entera paseando por un mall, podríamos pasar una tarde en casa haciendo un vestidito para nuestra hija, y les digo por experiencia personal que ése es el vestido que más les gusta. Una prenda por mes, sólo una, entre todos, podemos hacer una diferencia, tanto si la haces tú o la encargas a la modista de tu zona.

Con algunas acciones, las que te sean más simples y más a tu alcance, creo que podemos cambiar las reglas del juego, nosotros somos los consumidores, los que podemos redefinir algunas de estas reglas. Me encanta pensar en esta frase: «Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas pueden cambiar el mundo» (Eduardo Galeano).

La próxima vez que te compres ropa, pregúntate a ti mismo y a la empresa donde la estás comprando….¿Quién hizo mi ropa?

un abrazo

Caro

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